Iconos y espejos

09 de marzo, 2021 - Fotografías y libros - Comentar -

LUZ DE SOL

¡Nuestros ojos no están preparados para tanta luz! Platón cuenta en el mito de la caverna que un prisionero, cansado de ver únicamente sombras en la pared, decide caminar el arduo camino que le lleva a la puerta de la caverna en la que ha permanecido prisionero. 

Después de contemplar con sus ojos la luz brillante del sol, queda tan deslumbrado que únicamente puede volver, casi a tientas, para advertir a sus compañeros de prisión el gran engaño de vivir confundiendo las sombras proyectadas en la roca con la auténtica realidad que hay en el exterior y que él, por suerte, ya ha reconocido.   

Es curioso que aquel prisionero vuelva por amor a sus amigos de infortunios ya pasados. También es necesario advertir que no le harán caso y más bien lo considerarán un loco profeta… Es una vieja historia considerar loco a quien ha visto la luz del sol. 

La fotografía simplemente intenta reflejar la dificultad –humana y técnica– de enfocar directamente una fuente tan potente de luz.

NOCHE DE LUNA

Es difícil y precioso apreciar las caras de la luna. No siempre se consigue técnicamente con nitidez, y a menudo, olvidamos que, aunque se trate de un objeto que está muy lejos de nuestra mirada, luce con una luz tan intensa que suele “quemar” todo intento poco hábil de fotografiarla. 

En cualquier caso, en la noche no vemos. Cuando falta la luz se detiene la vida. 

La mayoría de las grandes revelaciones de Dios se han producido durante la noche: el sueño de Jacob, el anuncio del Salvador a los pastores, la noticia sorprendente de la resurrección de Jesús la mañana de Pascua. 

Muchos encargos de Dios a sus ángeles y a sus santos se han producido en medio del silencio de la noche. 

La fotografía quiere mostrar que el misterio de la noche nos atrae y asusta a la vez.

CAMINO EN LA NIEBLA

Nuestros ojos no ven si les deslumbra la brillante luz del sol o si –en la noche– la luz es tan escasa que simplemente es imposible percibir algo con claridad. 

Nuestra visión se hace imposible tanto por exceso de luz como por ausencia de la misma. Nuestro ojos simplemente están diseñados para ver entre las sombras. Ocurre lo mismo con nuestro espíritu. Una verdad deslumbradora nos puede dejar sin habla y aturdidos por no saber decir ni explicar el misterio. 

Pero vivir en medio de la noche es doloroso y absurdo. Si no podemos ver por nosotros mismos y hay que elegir entre no ver nada o ver a través de los ojos de otra persona amiga, parece prudente elegir la segunda opción. 

Esto es la fe: mirar con los ojos de Otro a quien amamos y de Quien nos fiamos. La fotografía pretende mostrar un símbolo de la vida: un camino que se insinúa entre la niebla...

ANONIMATO

La soledad de la ciudad En el anonimato de una gran ciudad, la luz para discernir el camino puede ser muy escasa. 

Aunque también en la noche de la ciudad, podemos mirar al cielo. 

La fotografía pretende mostrar unidas la duda y la soledad de una ciudad en silencio...

AMANECER

Los horizontes definen la vida Durante el amanecer renace el don de la vida. La noche, en cambio, es un pequeño anticipo de la muerte. 

 El combate entre la luz y la oscuridad que a diario se libra es símbolo de la lucha entre la vida y la muerte, que son las grandes paradojas de nuestro existir. 


ANOCHECER

Cualquier aficionado a la fotografía sabe que con la luz del atardecer se remarcan las sombras, los relieves y las texturas. Es el momento mágico en que aparece en todo su esplendor los pequeños detalles que aún son acariciados por los resquicios de una luz que poco a poco se va desvaneciendo. 

En el atardecer de la vida muchos relieves de nuestro caminar aparecen en todo su esplendor.

REFLEJOS

La belleza de la luz es mayor cuanto más se desea. 

Cualquier reflejo de luz es apreciado en la noche cerrada. 

La fotografía quiere mostrar la paz que encontramos en cualquier reflejo de vida.

ESPERANZA

En el desierto, geográfico o espiritual, de tanto en tanto hay pequeños espacios llenos de vegetación y agua. 

Son pequeños oasis de luz, esperanza y amor que permiten recuperar las fuerzas y la ilusión para seguir fieles en el camino 

SIN HORIZONTE

"Caminar sin horizonte" equivale, pues, a "caminar sin rumbo". Cuando esta parte -nuestro espíritu- deja de mirar a su final, a su plenitud, toda la tarea humana pierde sentido y se frustra el proyecto que cada uno significa según el querer de Dios. 

La felicidad no es nada al final del camino sino saber religar los pequeños hechos diarios con sentido, recorriendo cada paso del camino como parte de un argumento que le da coherencia y fuerza. 

En la fotografía he querido recoger la fuerza que aporta el hecho de que todas las líneas de nuestro trayecto vital apunten en la misma dirección. A pesar de la niebla que se insinúa en el horizonte, éste mantiene su fuerza y seguridad en la medida que mantiene la dirección y estabilidad del rumbo que indican.

MIRADAS ATREVIDAS

Heidegger denuncia la banalidad y superficialidad de la palabra. Y lo mismo cabe decir de los ojos que ven sin mirar, o los oídos que oyen pero no escuchan. Vivimos del vacío cuando no nos sentimos incorporados a la palabra que pronunciamos. 

La prisa o la precipitación pueden hacer que la mirada se detenga en la superficie de la realidad. 

Hay miradas "atrevidas que, de tan ligeras, se vuelven banales" (Llengua de Foc) Una de las características de nuestros días es la multiplicación de las palabras en las que no se comunica nada y la superficialidad y ruido de unas imágenes sobrepuestas que son parte de las sombras en las que preferimos vivir. La fotografía está deliberadamente alterada para poder comunicar la sensación de engaño o falsedad.

OSCURIDAD

La mayoría de las grandes revelaciones de Dios se han producido durante la noche: el sueño de Jacob, el anuncio del Salvador a los pastores, la noticia sorprendente de la resurrección de Jesús la mañana de Pascua. Muchos encargos de Dios a sus ángeles y a sus santos se han producido en medio del silencio de la noche. La fotografía quiere mostrar que el misterio de la noche nos atrae y asusta a la vez. 

En esta ocasión el tono “rojo” de la luna da nombre a un fenómeno, el llamado “luna de sangre”,  que se produce con muy escasa frecuencia, a intervalos de años.

YO SOY

La misericordia infinita de Dios. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23,34) 

La paz es el don por excelencia de Cristo crucificado y resucitado, fruto de la victoria de su amor sobre el pecado y la muerte. 

Entregándose a sí mismo, víctima inmaculada de expiación en el altar de la cruz, derramó sobre la humanidad la ola benéfica de la Misericordia divina. 

(San Juan Pablo II, 18 de Abril de 2004)

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