01 EL MISTERIO

No puede haber oposición entre fe y razón. «La razón, guiada por la fe, cuando busca cuidadosamente, encuentra, por don de Dios, algún conocimiento, y muy fructífero, de los misterios. Esto sucede, en ocasiones, por semejanza de aquellos que ya conocemos naturalmente, en ocasiones por la conexión que hay entre los mismos misterios. 

Pero nunca está totalmente preparada para entenderlos, ya que los misterios, por su propia naturaleza, sobrepasan nuestro entendimiento, y permanecen escondidos en el asentimiento de fe y envueltos en una cierta oscuridad.: «Sabemos que mientras vivimos, como emigrantes en el cuerpo, nos encontraremos lejos del Señor; ya que vivimos en la fe, no en la visión» (2 Co 5, 6).

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02 LA FE

La fe, es la virtud más radical, la madre de las demás, y es la que, más directamente, nos permite huir de todo naturalismo y establecernos con normalidad en aquel nivel en el cual Dios desea que vivan sus hijos: el nivel gratuito y sobrenatural de la filiación divina. El acto de fe es la culminación de un proceso interior llamado "conversión" o, también, "justificación".

Este camino lo han de recorrer todos, tanto los que recibieron el bautismo de pequeños y han crecido en el seno de una familia cristiana como aquellos que han sido bautizados en la edad adulta. Todo ser humano necesita de una primera conversión que nos dispone para ser introducidos en la amistad con Dios, o estado de "gracia".

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03 LA BIBLIA Y LA CIENCIA

El hecho de reconocer que el autor de la Escritura es Dios mismo, nos hace descubrir la unidad de todo su contenido, su verdad y su propia finalidad, que no es otra que darnos a conocer la Sabiduría de Dios. 

Si, por ejemplo, san Juan tenía presente todo tipo de detalles, después de muchos años, sobre las enseñanzas y hechos de Cristo.

Esto era porque el Espíritu Santo actuaba en él, elevando su inteligencia para que comprendiera todo lo que Cristo le había enseñado.

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04 LA BIBLIA, ¿DICE LA VERDAD?

Por criterios fundamentales de historicidad se entienden los criterios que tienen un valor propio y que, por tanto, autorizan un juicio cierto de autenticidad historia.

Estos criterios no se han de aplicar de forma exclusiva, sino en su conjunto, y son los siguientes: 

 1. Criterio de múltiple fuente. 

Es la coincidencia de fecha proveniente de fuentes diversas. Se puede considerar como auténtica una fecha evangélica sólidamente testimoniada en todas las fuentes, o en la mayor parte de los Evangelios y de otros escritos del Nuevo Testamento.

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 05 LA IGLESIA

Se ha hablado mucho de la Iglesia y desde muchas posiciones: una institución de poder, una agencia de servicios, un grupo de seguidores, una estructura inmersa en el mundo. Pero, a menudo, hemos olvidado la mirada de fe sobre la Iglesia, es decir, considerarla como objeto de fe y de adhesión creyente. La Iglesia que quiso Jesús seguramente sólo existirá en la otra vida, en el Reino definitivo, pero estudiarla nos ayudará a verla como la gran obra de Jesús, como la continuidad de su misión. La Iglesia continua hoy en el mundo el plan de salvación que el mismo Jesucristo empezó.

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06 LAS DOS MIRADAS

La catedral de Notre Dame de París tiene un magnífico y maravilloso rosetón. Pero hay dos modos de mirarlo. Desde fuera o desde dentro. Desde fuera, ya se adivina que realmente es una obre de arte maravillosa. Todo aquel entramado de piedra pulida y la red de cristales de colores sostenidos por los hilos de plomo, hacen de esto ya una obra digna de admiración, aunque no podamos apreciar la viveza de sus colores ni el dibujo de sus pinturas. Y es que el rosetón no se ha hecho para ser contemplado desde fuera, sino desde dentro.

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07 LA FE ES UN ACTO DE AMOR

No es que el creyente crea únicamente porque quiere creer, en el sentido de buscar la satisfacción de un deseo o de la proyección de unas necesidades. Ciertamente esto sería irracional. 

Es lógico que los contenidos de la fe le afecten como objetos de esperanza o de deseo. Pero éste no es el motivo formal de querer creer. Ahora bien, si no es ni la libertad ni la evidencia racional ¿cuál es la razón de querer creer? La razón de querer creer es la persona del testigo.

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08 La fe es un acto libre

Creer es un acto sobrenatural, libre y razonable. Sobrenatural, porque sobrepasa el orden natural o normal de las cosas cotidianas, y supone la ayuda gratuita e interior de Dios en nuestro corazón. 

Libre, porque la aceptación de la fe, en ella misma, es voluntaria y personal, fruto de una decisión responsable. Razonable, porque el acto de fe, como todo acto humano, está fundamentado y movido por unos motivos proporcionados.

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09 La fe es un don


¿Por qué las cosas han de ser de tal forma que al hombre no le es suficiente aquello que le es naturalmente accesible?  ¿Por qué hemos de aceptar una cosa que no es comprobable, y a través de un testimonio que no podemos encontrar en nosotros de forma inmediata y con un asentimiento incondicional y absoluto?  Hemos de recordar que ser criatura es recibir permanentemente el ser y no estar nunca acabado.

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10 Pensar a la luz de la fe


Nuestra mente es un caos, desordenada, confusa y contradictoria que, fruto del pecado, permanece cerrada a la captación de la verdad y demasiado abierta a los influjos del mundo. 

Poner el entendimiento en la fe no significa renunciar a pensar, ya que esto sería un puro infantilismo, sino que implica liberarnos de todo conocimiento que no venga de Dios.

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